Instituto de Medicina Homoeopatica

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Volviendo a Hahnemann y Boenninghausen de la mano de Gary Weaver

Los que me conocéis sabéis que “nací” (a la Homeopatía) con el repertorio de Kent bajo el brazo, de la mano de Jacques Imberechts, discípulo directo del Dr. Pierre Schmidt de Ginebra (Suiza) en los grupos de Homoeopathia Europea; y en ello persistí, incluso colaborando en la revisión y traducción del repertorio Synthesis al español.
Pero una inquietud se me despertó, ante la complejidad y poca seguridad del método de Kent, parecía que había que ser un artista, un maestro, para encontrar y descifrar las rúbricas excelsas que llevaran al remedio curativo; y además, la siempre inquietante aleatoriedad de que frente a un mismo caso, 10 homeópatas distintos podían prescribir 10 remedios diferentes (¿y todos curarían por igual?). Frente a tanta arbitrariedad, ¿no cabría la posibilidad de un enfoque más sólido, más seguro, con menos impredecibles, más directo? Recordáis… el famoso segundo parágrafo del Órganon, “La curación ideal consiste en restituir la salud de manera rápida, suave y permanente,… por el camino más breve, seguro e inofensivo, en base a principios fácilmente comprensibles.”
Pues bien, en esa búsqueda, me di cuenta que nos habían –a los de nuestra generación homeopática, al menos- escamoteado a Hahnemann, bajo el halo de perfección del método impuesto por Kent, quien en realidad perpetró una sutil tergiversación en base a sus concepciones espiritualistas, aparte de una retahíla de inconsistencias y falsedades adornadas al gusto “espiritual” de la época; y, así, obviamos a Hahnemann, dando por supuesto que Kent lo englobaba y lo mejoraba, nada más alejado de la realidad, confrontando el estudio del “Órganon” del verdadero maestro con la “Filosofía homeopática” de su prócer supuestamente más adelantado, desterrando al olvido por el camino a todas las grandes primeras generaciones de homeópatas (Jahr, Allen, Bradford, Lippe, Dudgeon, Boger, etc.), a partir de Boenninghausen, su más fiel imitador.
En mi empeño investigué en las fuentes, aunque no las originales –por mi deficiencia en el idioma alemán-, hasta encontrar la pista: “El Dr. Von Boenninghausen, por la publicación de los síntomas característicos de las medicinas homeopáticas y por su Repertorio, ha prestado un gran servicio a la Homeopatía, así como el Dr. J.H. Jahr mediante su manual de síntomas principales.” (escribe Hahnemann en la nota al parágrafo 153 del Órganon, donde precisamente trata sobre uno de los temas claves: los síntomas característicos, los únicos que “deberán tenerse en cuenta principalmente y con exclusión de otros…”).
Ahí estaba la clave: Síntomas característicos – repertorio de Boenninghausen de síntomas característicos – método de repertorización para confrontar los síntomas característicos más similares del enfermo con los de las patogenesias.
Pero no fue hasta encontrar a Gary Weaver, que pude aprender realmente la forma de ponerlo en práctica. Había visto a otros que lo hacían, o lo intentaban, algunos confundidos por la versión de Boenninghausen realizada por Allen -y prologada por Roberts-, la primera traducción del alemán al inglés, siendo la más divulgada, otros basándose en una precaria y teórica aplicación del acrónimo LOMO SECO pero sin su real comprensión y efectividad práctica. Además, a Gary su investigación le llevó a analizar y revisar casos clínicos del propio Hahnemann y Boenninghausen, y realizar una nueva traducción muy fiel del repertorio original de Boenninghausen, contrastanto todas las palabras alemanas antiguas, y que resitúa al repertorio en su contexto, función y necesidad real: una aproximación a la Materia Médica a partir de los síntomas característicos de cada caso.
Hemos constatado, los que lo hemos conocido y empezado a utilizar –muy fácil de manejar, por cierto-, su sencillez, facilidad y seguridad, con poco margen a las especulaciones. Quizás pueda llegarse al mismo resultado, es decir, al diagnóstico del mismo remedio (al menos, así debería ocurrir), con otros métodos más sofisticados (y el de Kent podría ser uno de ellos), pero éste se basa en información objetiva, segura, indudable, dejando menos margen de error. ¿Qué más se puede pedir a un método de repertorización, a un instrumento de aproximación a la vasta materia médica homeopática?
Sólo me queda invitaros a que lo conozcáis y saquéis vuestras propias conclusiones.

Dr. Isidre Lara. Mallorca. España.


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